Si tu documento venció, si entraste como turista y te quedaste más del tiempo que te autorizó INM, o si estás haciendo algo distinto a lo que tu condición de estancia lo permite, tu situación se puede regularizar. En la mayoría de los casos sin salir de México, y casi siempre con mejor resultado cuanto antes se atienda.










































Se te pasó la fecha de renovación de tu tarjeta de residente.
Entraste con Forma Migratoria Múltiple y superaste el tiempo autorizado. (solo por unidad familiar o por algun programa de regularización).
Estás trabajando o realizando actividades no autorizadas por el INM en tu condición migratoria.
Tienes vínculo con una persona mexicana o residente y quieres regularizarte por esa vía.
Situaciones que la ley reconoce de forma expresa (refugio o asilo político).
Lo primero es entender exactamente en qué situación estás: cuánto tiempo llevas fuera de regla, qué registros existen y qué opciones tienes disponibles.
No todas las regularizaciones son iguales. Elegir la correcta es lo que más pesa en el resultado.
Reúnes la documentación y redactas el escrito que expone tu situación migratoria.
Se ingresa tu solicitud y se da seguimiento a los requerimientos que pueda hacer el INM.
Con la resolución favorable te expide el INM el documento migratorio que te corresponda.
Depende mucho de tu situación migratoria, pero en general:
Antes de presentar nada conviene revisar tu historial migratorio completo. Presentar una regularización mal planteada puede cerrar puertas en lugar de abrirlas.
El impulso natural de quien está fuera de regla es presentarse a arreglarlo cuanto antes. Es buen impulso, pero en el orden equivocado.
Lo primero es saber qué registra la autoridad sobre ti: cuándo entraste, con qué condición, qué se venció y cuándo, si hay algún antecedente. Con esa información completa se elige la vía correcta. Sin ella se presenta mal, y una regularización mal planteada deja rastro y cierra puertas que estaban abiertas.
El clásico. Llegaste, te enamoraste del lugar, se acabó el tiempo y seguiste aquí. Suele resolverse dentro de México, con multa, y con mejor pronóstico si tienes vínculos familiares.
Pasa más de lo que parece, sobre todo con las renovaciones. Cuanto menos tiempo haya pasado, más sencillo es.
Muy común entre quienes vinieron por solvencia económica y acabaron aceptando un trabajo. Aquí no basta con regularizar: una vez que tengas nuevamente tu residencia vigente hay que solicitar también tu permiso de trabajo y el empleador tiene que darte de alta ante el INM como su empleado.
El miedo a la deportación es lo que hace que las personas extranjeras dejen pasar meses sin hacer nada, y es justo lo que empeora la situación. La regularización es un procedimiento que la propia ley contempla: existe porque el legislador previó que estas situaciones ocurren.
En la mayoría de los casos se resuelve con el pago de una multa cuyo monto depende del tiempo transcurrido. Lo que sí es cierto es que el tiempo juega en contra: cada mes que pasa hay menos posibilidades de regularizarte y más cara es la multa.
No. El hecho de acudir voluntariamente al INM para regularizar tu situación migratoria no significa que serás deportado. La Ley de Migración reconoce tu derecho a solicitar la regularización. Sin embargo, antes de acudir es importante revisar tu proceso migratorio, porque existen circunstancias como antecedentes, órdenes de salida o alertas migratorias que pueden modificar el procedimiento y sus riesgos.
En la mayoría de los casos no. Existen vías de regularización que se resuelven dentro del país.
Importa, pero no es determinante. Hemos resuelto casos de meses y de años. Lo que cambia el panorama es la vía elegida y cómo se documente.
Normalmente sí, y su monto depende del tiempo transcurrido. Se paga como parte de tu proceso migratorio.
Solo si el documento que obtengas incluye el permiso correspondiente. Trabajar sin autorización mientras se resuelve puede complicar tu situación migratoria.
Casi siempre sí. Es uno de los casos más frecuentes que atendemos. Lo primero es una consulta para revisar tu historial antes de mover nada.
Una consulta inicial sirve para saber exactamente qué te corresponde y en qué plazos. Respondemos en español, inglés y francés.
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